Un proyecto paralelo, un encargo de cliente y la cosa que de verdad quieres sacar están todos en marcha a la vez. Recordatorios los captura todos, y por eso ahora tiene unos cuantos cientos de líneas sin forma ninguna.
Entonces le pasas un trozo de trabajo a tu asistente. Avanza un poco y se topa con algo real: una clave que nadie creó nunca, una API que no está activada en esa cuenta, una biblioteca que no compila en esta máquina. Te lo dice, tú asientes, te vas al otro proyecto. Dos semanas después esa tarea parece algo que sencillamente nunca empezaste.
Tu lista de tareas no tiene nada malo. Solo que no tiene campo para la frase que importa, la que dice por qué esta cosa no se mueve.